Poema del día

Siete poemas para esta semana. Selección de Felipe Garrido

Domingo, 08 de Abril de 2018
Por: Felipe Garrido

Un poema al día, para que quienes puedan se lo pongan encima y lo atesoren en la memoria.

Lunes

La hora

 

Tómame ahora que aún es temprano

y que llevo dalias nuevas en la mano.

Tómame ahora que aún es sombría

esta taciturna cabellera mía.

Ahora, que tengo la carne olorosa,

y los ojos limpios y la piel de rosa.

Ahora, que calza mi planta ligera

la sandalia viva de la primavera.

Ahora, que en mis labios repica la risa

como una campana sacudida aprisa.

Después… ¡ah, yo sé

que ya nada de eso más tarde tendré!

Que entonces inútil será tu deseo

como ofrenda puesta sobre un mausoleo.

¡Tómame ahora que aún es temprano

y que tengo rica de nardos la mano!

Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca

y se vuelva mustia la corola fresca.

Hoy, y no mañana. Oh, amante, ¿no ves

que la enredadera crecerá ciprés?


Juana de Ibarbourou (1892-1979)
Sus mejores poemas
Editorial América, Madrid, 1930


Martes

Primavera de amor

 

Primavera de amor, la primavera,

por la que yo escalé tu claro cielo;

rama que yo toqué con mi desvelo

para alcanzar tu rosa, la primera.

Primavera de amor, cuánto quisiera

tu caricia de luz, música y vuelo;

retener en tu sílaba mi anhelo

y en júbilos llevarte prisionera.

Primavera de amor, agua de amores,

no olvides que en tu alondra de colores

vive mi sangre y muere consumida.

Dame tu flor, aquélla más querida,

la más hermosa, eterna de tus flores,

o la doliente y última en mi vida.


José Cárdenas Peña (1918-1963)
La elegía del amor
Ediciones La Rana, Guanajuato, 1996


Miércoles

 

Hoy amanecí un poco más loco

que de costumbre

he dejado atrás los días de la creación

la manía de escribir versos medidos

ni el versículo me sirve para comenzar el día

Para ganarme la vida cuidé y peiné lo mejor posible

las palabras de doctos y sabios de un Colegio

interpreté y reinterpreté sus textos

y símbolos como antiguo cabalista

y bien sabía que no era un guardián

más del jardín de las palabras ni tenía por qué serlo

Nací hace cuarenta y tantos siglos

y mi duda inicial se ha multiplicado mil veces

En los espejos donde me reflejo

veo el rostro del hombre que nunca soñé ser

he perdido ya mis rasgos de inocencia

y la ternura de otros días me la han cambiado

por una estúpida sonrisa triste y agria

Por si acaso hay otros días

guardo todavía dos o tres recuerdos junto al corazón

por los que bien vale la pena seguir viviendo

el rostro hermoso de mi mujer

la alegría de ver crecer a mi hijo

y la certeza de que un buen día he de morir

y por el bien de la humanidad

habré de ser olvidado por todos aquellos

que me odian sin saber por qué

 

Marco Antonio Regalado (1962)

A la sombra del tigre. Nueva cartografía de la poesía del mundo latino

Encuentro de poetas del mundo latino. Morelia 2003

 

Jueves

La enredadera

 

Recostado en la hierba del jardín,

me llamó la atención la enredadera.

Levanté con las manos la cabeza

para mirar su impulso de raíz.

Y supe que en su fuga se concentran

los ritmos de las sombras y un fluir

de insectos en las hojas. Comprendí

por ella la salud de la sorpresa.

Incorporé la espalda ante el prodigio

de la verde cortina vegetal.

Me sacudió su exuberancia en orden.

Y entendí su silencio primitivo,

su terca lentitud de oscuridad,

sus notas graves y su fuga enorme.


Víctor Manuel Mendiola (1954)
Vientos del siglo. Poetas mexicanos 1950-1982
Margarito Cuéllar, Mario Meléndez,
Luis Jorge Boone y Mijail Lamas
UNAM / UANL, México, 2012


Viernes

Pintura rupestre circa 2012

 

Frente a todos

En su rupestre desnudez

La cacería comienza

No preguntes

Quién es la víctima:

Es la que huye

Herida

Moribunda

Inútilmente tratando de escapar

No preguntes

Quién es el cazador:

Somos nosotros

Listos

Para repartirnos

Las sobras de la jornada

Sin rencores

Sin remordimientos

Con sangre en los labios


Gabriel Trujillo Muñoz
Periferia. Poemas (2010-2014)
Universidad Autónoma Metropolitana, México, 2016


Sábado

Tregua

 

(Una calca de “I want you all tonight” de Curtis Hairston)

Cada que me caigo de la mesa

me golpeo con la verdad.

Cada que me acuerdo, digo tonta

el horizonte será igual

siempre igual.

No poder

resistirnos a la burda tentación

de querer

exponernos como ejemplos en la cruz.

Pero ése es el problema,

han muerto los emblemas.

Tan débil

tu móvil

asomó por error

más dócil

que devil

tropezó con tu honor.

Si es tu show

también es tu drama.

Si es tu show,

a ver quién lo paga.

Ni de los mejores,

ni de los peores,

no hay comparación.

Quédate tranquilo,

yo voy a mi ritmo,

suelta esa tensión.

Y no, no gracias my friend,

que yo voy en otro tren.


Tania Carrera (1988)
Antología de letras, dramaturgia, guion
cinematográfico y lenguas indígenas
Jóvenes creadores del FONCA
2016 / 2017 primer periodo
Secretaría de Cultura, México, 2017


Domingo

De “Cómo tener y no tener una alondra”

 

[...] En fin, la conclusión a que deseaba llegar es ésta: para mí, la poesía es en un primer estadio una iluminación de cierto aspecto de la realidad que nos conmueve o sobrecoge. En este primer estadio, todos somos poetas. Luego, algunos resultan capaces de trasladar el aspecto iluminado de una materia a otra. En nuestro caso, de la realidad a la materia idiomática: el tránsito ha de ser hecho con tal delicadeza, que no se pierda ni una sola de las infinitas sugerencias vivas adentro de lo real, así como ni uno solo de sus múltiples significados posibles. Únicamente de esta forma se podrá llegar al tercer y último estadio en que el poema alcanza su consumación definitiva, la fase de la comunicación de lo iluminado, en que el lector, el otro sin el cual nada habría, re-crea la experiencia originaria a través de aquella misma sugerencia y significaciones, aún tibias de vida, que el poeta artesano guardó cuidadoso para él en el cofrecillo también vivo de la palabra.


Eliseo Diego (1920-1994)
Libro de quizás y de quién sabe
UNAM, México, 1993


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