Siete poemas para esta semana. Selección de Felipe Garrido

    Martes, 02 de junio de 2020. - Noticias sobre: Felipe Garrido

    Un poema al día, para que quienes puedan se lo pongan encima y lo atesoren en la memoria

     

    Lunes

    En una de esas tardes…

    En una de esas tardes
    sin más pintura que la de mis ojos,
    te desnudé
    y el viaje de mis manos y mis labios
    llenó todo tu cuerpo de rocío.
    Aquel mundo amanecido por la tarde,
    con tantos episodios sin historias,
    fue silenciosamente abanderado
    y seguido por pueblos de ansiedades.
    Entre el ombligo y sus alrededores
    sonreían los ojos de mis labios
    y tu cadera,
    esfera en dos mitades,
    alegró los momentos de agonía
    en que mi vida huyó para tu vida.
    Estamos tan presentes,
    que el pasado no cuenta sin ser visto.
    No somos lo escondido;
    En el torrente de la vida estamos.
    Tu cuerpo es lo desnudo que hay en mí:
    toda el agua que va rumbo a tus cántaros.
    Tu nombre, tu alegría…
    Nadie lo sabe;
    ni tú misma a solas.

    Villahermosa,
    noviembre de 1971.

    Carlos Pellicer (1897-1977)
    Reincidencias.
    Obra inédita y dispersa
    FCE, México, 1978

    Martes

    El labrador avaro

    Era en una tierra un hombre labrador,
    que araba con la reja más que toda otra labor.
    Más amaba la tierra que no al Creador,
    era de muchos modos gran alborotador.
    Si hacía una maldad, la hacía grande en verdad.
    Cambiaba los mojones para aumentar su heredad;
    cada que hacía un trato lo hacía con falsedad;
    muy mala fama tenía entre su vecindad.
    Pero, aunque malvado, bien quería a Santa María.
    Oía sus milagros, y siempre los creía.
    Siempre la saludaba; le decía cada día:
    “Ave, gracia plena, que pariste al Mesías.”
    Murió el rompeterrones de tierras bien cargado;
    en soga de diablos fue luego cautivado;
    lo arrastraban por tierra, de coces bien sobado;
    le pagaban al doble el pan que les había dado.
    Se dolieron los ángeles de esta alma mezquina,
    pues los diablos lo llevaban arrastrándolo en rapiña;
    quisieron socorrerla, ganarla por vecina,
    mas para hacer tal pasta les faltaba harina.
    Si los ángeles les decían de bien una razón,
    un ciento decían los otros, todas malas, buenas no;
    los malos a los buenos los tenían en un rincón,
    por sus pecados el alma no salía de su prisión.
    Un ángel se levantó y dijo: “Yo soy testigo,
    “verdad es, mentira no, esto que yo les digo:
    “el cuerpo, el que trajo esta alma consigo,
    fue de Santa María vasallo y amigo.
    “Siempre la nombraba, en la comida y la cena,
    “le decía tres palabras: ‘Ave gracia plena’;
    “la boca que profería tan santa cantilena
    no merecía yacer en tan mala cadena.”
    En cuanto este nombre de la Santa Reïna
    oyeron los diablos, salieron de allí aína;
    se esparcieron todos como una neblina;
    todos ellos se olvidaron de esa alma mezquina.
    Los ángeles la vieron quedar desamparada,
    de pies y manos con sogas bien atada;
    como una oveja que estuviera enzarzada;
    fueron y se la llevaron para su majada.
    Nombre lleno de dones y de virtudes tantas,
    que a los enemigos ahuyenta y espanta,
    no debe dolernos, ni en lengua ni en garganta,
    para que no digamos: “Salve, Regina Santa”.

    Gonzalo de Berceo (c. 1197-antes de 1264)
    Milagros de Nuestra Señora. Vida de Santo Domingo
    de Silos. Vida de San Millán de la Cogolla. Vida de
    Santa Oria. Martirio de San Lorenzo.
    Prólogo y versión moderna de Amancio Bolaño e Isla.
    Porrúa, México, 1954.
    [Esta versión moderna es de Felipe Garrido]

    Miércoles

    De “Lucubraciones de medianoche”

    El gozo irresistible de perderse, de no ser conocido, de huir.

    En el diálogo interior, no hay que emplear la retórica ni las grandes frases. Nada de discursos ni sermones, sino el lenguaje llano de las plazas y mercados, aun cuando esto nos vuelva un poco cínicos.

    Los sueños nos crean un pasado.

    La moral es a la postre un problema estético. Como “estética de las costumbres” la definió Fouillée.

    Un hada le había concedido el don de abrir cualquier diccionario justamente en la página donde se hallaba la palabra buscada.

    El heroísmo verdadero es el que no obtiene galardón, ni lo busca, ni lo espera; el callado, el escondido, el que con frecuencia ni sospechan los demás.


    De “Meditaciones críticas”

    Tan pronto como un escritor nos descubre la mecánica de su pensamiento, sus hábitos mentales, sus reacciones acostumbradas y el cielo bajo de sus ideas preferidas, se nos cae de las manos y de la gracia. Guárdate de descubrir tus rutinas y tus procedimientos y haz creer que tu cerebro no repite jamás sus operaciones y que la tapa de tus sesos es el espacio infinito.

    Obras en que el autor se pone en ellas todo entero. Obras que son sondeos por las menos exploradas regiones del alma. Obras que renuevan los símbolos y las imágenes con que traducimos nuestro pensar. Comunicación de estados de ánimo en que el espíritu se halla en descuido o en tensión inefables. Hastío del fárrago literario y de la explicación, y de las concesiones y mutilaciones en provecho de la comunicación. Verdades oscuras y densas, impenetrables a los muchos, y que hacen florecer la fantasía de los pocos.

    Ley de salud mental: no sufras por cosas imaginarias.

    No pierdas de vista tus ideas fijas. Mantente alerta porque son la puerta que da a la locura.

    Escribe luego lo que pienses. Mañana ya será tarde. Tu emoción, tu pensamiento se habrán marchitado. El escritor ha de tener a su servicio una firme voluntad; siempre ha de estar dispuesto a escribir (esa sombra de la acción).

    Escribir hoy es fijar evanescentes estados del alma, las impresiones más rápidas, los más sutiles pensamientos.

    Julio Torri (1889-1970)
    Tres libros.
    FCE, México, 1964.

    Jueves

    Proclama lírica

    México, apocalíptico y misterioso,
    que, con gesto orgulloso, te abres las venas,
    y prefieres cien luchas a un vil reposo
    y el estrépito de armas al de cadenas;
    tú has caldeado mi espíritu en los ardores
    locos de Sol que inflaman tu denso ambiente,
    y has llenado mi verso de los fragores
    con que combaten tu Águila y tu Serpiente…
    Todo en ti es excesivo; todo exaltado;
    todo, nube o montaña, rayo o torrente;
    todo como si fuera visto (visto o soñado)
    al través ya de un prisma, ya de un lente.
    La neroniana piedra brilla en el ojo
    cruel y displicente de tus tiranos:
    manto de terciopelo cubre el despojo
    de cada crimen que urden hábiles manos…
    Espartaco sacude su tea al viento,
    sobre la rebeldía de los afanes
    con que su pan reclama tu pueblo hambriento:
    ¡ya no hay quien multiplique los cinco panes!
    Un esplendor sagrado nimba la frente
    del titán que se crispa desesperado…
    ¡Al fin será el torrente más transparente
    cuanto más en las peñas se haya golpeado!
    México exuberante y atormentado:
    ¿Traerá tu choque de armas paz de cadenas?
    Tuyo soy; no me importa que hayas arado
    en el mar… o haya escrito yo en las arenas.

    José Santos Chocano (1875-1934)
    Obras completas.
    Edición de Luis Alberto Sánchez.
    Aguilar, Madrid, 1954

    Viernes

    Cualquier cosa es mejor

    Cualquier cosa es mejor
    a este avispero en llamas que me aguija,
    porque aquí en donde estoy me duele todo:
    la tierra, el aire, el tiempo,
    y este volcanizado sueño a ciegas sucumbiendo.
    Anoche sollozaba por un vaso de luz,
    toda la noche ardí de sed
    y amanecí vacía.
    Otra noche fue el sobresalto dulce, el de la sangre;
    enardecida fui de la jaula al látigo,
    del látigo al silbido
    agresivo y caliente de las venas,
    amanecí amargada.
    Otra, se me adentró un amor como montaña,
    gacela estremecida vagué temblando húmeda de lágrimas;
    mansamente en silencio,
    ahíta de ternura,
    bebí luz de cristal entre los sueños,
    se me quebró en la entraña, me cortaba,
    y me quedé en tinieblas…
    ¡Cuántas cosas he dicho!
    Palabras que se arrancan
    por no llorar de rabia.
    Ya no puedo dormir sobre la misma almohada
    aunque los ojos sueñen;
    me repudio al decirlo,
    pero cualquier cosa es mejor
    a este avispero en llamas en que vivo.

    Enriqueta Ochoa (1928-2008)
    En Poetas de México y Latinoamérica
    Cuadernos de la Palabra
    Universidad Veracruzana, Xalapa, 2007

    Sábado

    Amarillo

    El amarillo es un diminutivo sin serlo, una mentira sostenida en la i y la elle de su nombre. Nadie le cree a su grito de soprano que hace temblar la superficie de las formas. Si alguien lo toma en serio se vuelve ocre, cálido, toma prestada del rojo la intensidad, se hace profundo, pero deja de ser aquél que presumía y él, agudo seductor, no puede permitir ese atentado al narcisismo. Un fruto es amarillo sólo en sus partes verdes, vaya contradicción que se resuelve cuando el verde no es verde, sino amarillo. La inmadurez es dura, no ha hecho carne, no ha producido miel ni derramado el jugo que la lleva a ser naranja, a abandonar el amarillo como quien deja atrás la juventud insípida para adentrarse en el color amalgamado de la sazón del tiempo. Por eso el amarillo no sabe de sí mismo, se encuentra deslumbrado con su hermosura efímera y lo que exhibe es sólo superficie. Si el sol es amarillo es un sol frío. Sus rayos caen en línea recta, añorando la curvatura de los otros colores. Atrás de su chillido está su angustia, pero ésta se percibe sólo junto al azul, que es todo calma.

    Carmen Villoro (1958)
    Espiga antes del viento.
    Selección y prólogo de Jorge Orendáin.
    La Zonámbula, Guadalajara, 2020.

    Domingo

    De la creación

    Es cierto, el arte es un lujo, pero un lujo de primera necesidad. (1977)

    Saber mucho puede ayudar a comprender. Pero se puede comprender sin saber mucho. (1987)

    ¡Tener ángel, qué suerte! Pero no basta para crear una obra de arte. Tener ángel y demonio: ésa es la fórmula. (1986)

    Le perdonamos a un artista sus defectos morales, si su obra es buena. Si es mala, no lo salvan ni las más excelsas virtudes de su alma. (1992)

    De los amores no correspondidos no nacen niños, pero a veces, si todo sale bien, canciones, cuadros y –¿por qué no?– aforismos (1992)

    (Para artistas y escritores.) No te deprimas por la mala crítica de tu obra; puede servirte de mucho. Lo deprimente es el elogio de los estúpidos. (1982)

    Cuando estés deprimida, ponte a escribir un libro o cómprate un nuevo vestido. (1984)

    Cuando vi al ángel, me nacieron alas. (1973)

    Entre los diferentes lenguajes, el de la palabra es el que mejor sirve para la comunicación. Comunica por lo que dice y por lo que calla. (1992)

    Ante la absoluta ambigüedad de los hechos, la relativa ambigüedad de la palabra inspira confianza. (1992)

    Las ideas creadoras están en tu pluma. El problema es sacarlas de allí. (1971)

    No siempre tiene uno tiempo de escribir cosas cortas. (1978)

    Escribir es pensar. (1949)

    Mariana Frenk-Westheim (1898-2004)
    Aforismos, cuentos y otras aventuras
    FCE, México, 2013

     

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