Multiplican la voz de Paz para renovar su canto y hallar nuevos lectores

Miércoles, 27 de Abril de 2016
Octavio Paz
Foto: Fabrizio Leon Diez, La Jornada de Michoacán

Dedicados a los niños cuyas lenguas maternas son el mazateco, otomí, purépecha, maya, zapoteco, náhuatl, mixe, totonaco e inglés, la editorial Artes de México publica dos libros que reúnen poemas y un cuento de Octavio Paz (1914-1998), en español, con sus traducciones a los idiomas mencionados.

Paisaje de ecos es el nombre de esa dupla, editada por Margarita de Orellana, que además ofrece al lector una hermosa selección de fotografías de paisajes y escenas mexicanos.

El Nobel de Literatura 1990 dijo alguna vez que el gran misterio del poema es que "contiene poesía a condición de no guardarla; está hecho para esparcirla o derramarla". En este sentido, los editores señalan que una forma de hacer eso es traducirla a cuantas lenguas sea posible, "multiplicar la voz del poeta para que su canto se renueve y encuentre nuevos lectores".

Los traductores que participaron en este proyecto son Juan Gregorio Regino (mazateco), Raymundo Isidro Alavez (otomí), Guadalupe Hernández Dimas (purépecha), Cessia Chuc (maya), Filemón Beltrán Morales (zapoteco), Gilberto Díaz Hernández (náhuatl), Margarita Melania Cortés (mixe) y Eleuterio Olarte Tiburcio (totonaco). Para los poemas en inglés se incluyeron las versiones del escritor estadunidense Eliot Weinberger.

Libros de iniciación

Paisaje de ecos, añade Santiago Ruy Sánchez, editor de Artes de México, “son libros de iniciación para niños y jóvenes lectores a la poesía, en general, y a la de Paz, en específico. Por un lado, retoma fragmentos singulares de su obra, transmutándolos del español al inglés y a una pluralidad de lenguas originarias mexicanas.

“La selección de textos responde a esa doble ambición: el cuento "El ramo azul", y los cuatro poemas "La rama", "Hermandad", "Frente al mar" y "Viento, agua, piedra", son entradas sencillas y fascinantes a la visión poética de Paz”.

En la presentación de los tomos, Rosalinda Morales Garza, directora de Educación Indígena de la Secretaría de Educación Pública, escribe que el objetivo de este proyecto editorial es que los pequeños de las diferentes culturas puedan leer la obra de Paz "con el mismo encanto con el que en la infancia jugamos al eco, que repite siempre lo mismo, pero diferente. Estos volúmenes son un paisaje de ecos que esperamos que sea una invitación a fascinarse con la escritura del gran poeta Octavio Paz y con distintas lenguas de México y el mundo".

Ruy Sánchez añade: “hecha de ecos, reflejos y correspondencias entre el sonido y el sentido, la poesía es un tejido de connotaciones y, por tanto, es intraducible. Por eso el ideal de la traducción poética para Paz ni es la pureza ni la copia, sino la transmutación y el entrecruzamiento de significados en una operación literaria análoga al acto creativo.

“En distintos ensayos y poemas, Paz trató de manera implícita o explícita los claroscuros de todo diálogo entre distintas sensibilidades, estéticas o visiones del mundo, así como las posibilidades y los escollos del entendimiento. En su libro Conjunciones y disyunciones, afirma: ‘Apenas se examina con detenimiento esta dificultad, se advierte que nos enfrentamos no tanto a una diversidad de realidades como a una pluralidad de significados'”.

Reitera que Paz concibe la traducción “como creación e imitación en movimientos contradictorios y complementarios, que suprimen diferencias al tiempo que las revelan más plenamente. Por eso, los traductores que participaron en Paisaje de ecos son reconocidos narradores, poetas o lingüistas indígenas con amplio reconocimiento de sus lenguas y culturas.

“Acercar la obra de Paz a los niños de diferentes rincones de México puede ser una manera de emular el rumbo que él mismo apuntó: ‘Nuestro país es muy viejo y muy joven, es uno y es múltiple. Hoy tiene que reunirse consigo mismo, sin sacrificar a sus tradiciones ni su diversidad, para dar el salto y penetrar al fin en el mundo moderno. No es el paraíso: es la historia, el lugar de prueba de los hombres y las naciones’”.

Para leer la nota original, visite: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/28/cultura/a05n1cul


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