Siete poemas para esta semana. Selección de Felipe Garrido

    Lunes, 27 de mayo de 2019. - Noticias sobre: Noticias

    Un poema al día, para que quienes puedan se lo pongan encima y lo atesoren en la memoria.

    Lunes

    Mediumnidad

    Antrum adjuvat vatem

    Si mis rimas fuesen bellas,
    enorgullecerme de ellas
    no está bien,
    pues nunca mías han sido
    en realidad: al oído
    me las dicta… ¡no sé quién!
    Yo no soy más que el acento
    del arpa que hiere al viento
    veloz, 
    no soy más que el eco débil,
    ya jubiloso, ya flébil,
    de una voz…
    Quizá a través de mí
    van despertando entre sí
    dos almas llenas de amor,
    en un misterioso estilo,
    y yo no soy más que el hilo
    conductor.

    Amado Nervo (1870-1919)
    Poesías completas
    Editora Latino Americana, México, 1957

    Martes

    [Tres para Tijuana]

    1/3 El mar no es cierto

    Si lo miras desde el cielo
    el mar no es cierto,
    sólo es un color inmenso
    que se mueve en las orillas,
    no al centro.
    Es un gran tapete pausado
    y nunca pisado.


    2/3 Inglés para todos

    para Lola

    En esa maquiladora sí que son buenas gentes.
    Ahí, aparte de mis diez horas de trabajo normal,
    me dejaban quedarme otra hora y media más para tomar
    unas clases de inglés gratis.
    A mí me gustó mucho eso de saber cómo se dicen
    esas palabras tan raras que dicen los jefes
    y que ninguno de nosotros entiende.
    Hasta ni me importaba llegar por la noche a mi casa
    y dormir sólo una que otra hora diaria.
    Mi maestra es una muchacha muy joven
    que nos trata muy bien
    y que es paciente.
    Todos somos medio cabezones,
    pero ella nos ayuda a aprender.
    Nos hizo una prueba y yo fui
    la que salió mejor de todos.
    Ella se puso muy contenta y hasta me felicitó.
    Uno de los jefes se enteró y como que no le pareció.
    Yo quería estudiar para ser alguien.
    Se dieron cuenta que estábamos aprendiendo de verdad,
    que no éramos tan cabezones y a ella mejor la despidieron.
    Me dio mucha tristeza por la profe.
    Me había caído bien.


    3/3 Sé que el mar…

    Sé que el mar está ahí
    pero no lo veo.
    Tal vez a él
    como a mí
    la noche le dio miedo.

    Laura Jáuregui Murueta (1976)
    Lo que hay afuera. Visiones poéticas
    Proyecto Editorial Existir, 2002,
    Tijuana, 2002

    Miércoles

    ¿Por qué duelen tanto los pies?
    (Con ritmo de vals)

    Cómo se pasa la vida, tan callando,
    cómo se nos viene la muervida de manicuro
    en pedicuro, de pedicuro con soplo
    en manicuro que a veces no tiene soplo
    y no sabe cómo dar luz y salir de las tinieblas,
    cómo se pasa la vida tan callando.
    ¿Por qué duelen tanto los pies? Se necesita
    una investigación a fondo. ¿Por qué duelen tanto los pies?
    Porque ni el hombre ni la mujer fueron diseñados genéticamente
    Para ir y venir por este mundo erguidos en dos patas,
    sino gateando como demonios y olfateando a Dios en cuatro pies
    con el espinazo desnudo al aire libre, qué libre
    aquel espinazo del amor ciego y luminoso, aquel espinazo
    del primer soplo que voló por primera vez desde las cavernas
    con aquella música en la danza donde tuvo su origen
    el desliz y el pulso de la concordia, el desliz y el pulso de la discordia.
    Los antiguos dicen que la vida apareció en el mundo
    al cambiar la sintaxis de los pies,
    pero ¿por qué duele tanto esa mutación en la sintaxis?
    La ciencia del Azar puede subir al cielo en la punta de los pies,
    aunque también podría derrumbarse en cuatro patas
    como el amor, qué ciego el amor y qué luminoso.
    Cómo se pasa la vida, tan callando,
    cómo se nos viene la muervida de manicuro
    en pedicuro, de pedicuro con soplo
    en manicuro que a veces no tiene soplo
    y no sabe cómo dar luz y salir de las tinieblas,
    cómo se pasa la vida tan callando.
    ¿Por qué duelen tanto los pies? Se necesita
    una investigación a fondo. ¿Por qué duelen tanto los pies?
    Sin duda que los lectores tendrán una respuesta inteligente.

    Hernán Lavín Cerda (1939)
    La sublime comedia
    Editorial Praxis, México, 2006

    Jueves

    Transmutación

    A Jaime, in memoriam
    Para Julio, de la estirpe de los Sabines

    La buganvilla tiembla ante los ojos del Poeta
    y como la higuera antigua
    ante El Justo doblegada
    espera la orden fulminante.
    Acaricia su follaje la mirada del Poeta.
    La buganvilla se estremece
    Jaime Sabines tiembla,
    mira su cuerpo endeble, adormecido.
    El rayo duerme en esas flores
    y su mirada se adentra en las raíces
    (cada vez más hoguera sus pétalos
    y más savia la sangre).

    Ciudad de México, marzo 19 de 1999

    Óscar Wong (1948)
    Razones de la voz
    Conaculta, México, 2002

    Viernes

    Mi abuelo…

    para Trilce

    mi abuelo
    tenía los hombros blancos
    por las cicatrices
    era el cuerpo entrenado
    para abrirle la trocha
    al tren
    el hombre que ponía el cuerpo
    cuando el silbato
    anunciaba su cercanía
    y un rizo de humo
    se dibujaba en el cielo
    eléctrico
    como una lagartija
    él corría como un fantasma
    sobre los campos de caña
    colocando rieles
    levantando polvo del azúcar
    haciendo azúcar del polvo
    de los cadáveres
    de los que no consiguieron sacar
    el cuerpo a tiempo
    él
    que siempre supo
    cuál era el tiempo
    un día dejó la línea firme
    y volvió a lo suyo
    ser arriero

    Roxana Crisólogo (1966)
    Trenes
    EBL / Conaculta, México, 2010

    Sábado

    Luz de puerto

    El aire en ráfagas va diciendo: Mazatlán.
    El Sol hace nido en miles de lugares.
    En tierra señora hay troncos férreos con greñas que se dejan.
    ¡Palmas para las palmeras de graciosa cabeza!
    Nada detiene el avance de un cielo que sonríe.
    Es la fascinación lo que nos mantiene inmóviles
    ante la luz que se encabrita en todas direcciones.
    Es el calor del puerto y su libertad de gaviota
    lo que nos levanta el corazón.
    Y el corazón que se siente arrullado de brisa
    provoca que perdamos peso para llevarnos flotando al sexo,
    al amor, a la mesa, al malecón,
    al suicidio marino, a erigir una iglesia o a desnudarnos
    y a volver,
    volver a puerto.

    María de Guerra (1970)
    Fervores
    Conaculta, México, 2011

    Domingo

    De dolencias

    Algo me duele
    como si no doliera casi nada
    pero lo poco que doliera
    fuera todo.
    Ignoro si un tendón o un músculo,
    si diente o metatarso.
    Algo
    que debo ser yo mismo
    aunque nunca lo llame por mi nombre.
    Detrás del paladar, pero no en la garganta.
    Debajo de la piel, pero en la piel de todas formas.
    Duele de golpe,
    sencillamente porque sí,
    contra todo pronóstico,
    a espaldas del zodiaco, de Roma y de los griegos,
    a contrapié de Cristo y el ángel de mi guarda,
    en los alrededores del omóplato,
    al fondo de las glándulas
    y en el crujir continuo de las vértebras.
    Duele insensiblemente,
    sin que nadie lo sepa ni yo mismo
    pueda sobreponerme a la vergüenza
    de quejarme a escondidas todo el tiempo.

    Luis Vicente de Aguinaga (1971)
    Qué fue de mí
    Mantis Editores, Guadalajara, 2017

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