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ACADEMIA MEXICANA DE LA LENGUA

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Memorias de la AML

  • Introducción a las memorias de la Academia Mexicana de la Lengua en versión virtual

    Las Memorias de la Academia Mexicana (de la lengua) correspondiente de la española son una de las publicaciones literarias y culturales más antiguas y de mayor calidad entre las estampadas en México. Su tomo I se publicó en 1876 y, ciento treinta y cinco años después, se han publicado 33 tomos, la mayoría de ellos editados al margen de subsidios y del mecenazgo oficial.

    Las Memorias de la Academia Mexicana no sólo son un reflejo fidedigno de las letras nacionales y de su evolución, sino que permiten ponderar la continuidad de un propósito ético y literario, la perseverancia de un afán colectivo verificado a lo largo de varias generaciones de escritores preocupados y desvelados por la mayor calidad, propiedad y exactitud de la lengua en nuestro país en todos los géneros de la expresión literaria.

    Se advierte en estas Memorias la presencia de la historia –como Académicos numerarios: Victoriano Agüeros, José María Bassoco, Enrique Cárdenas de la Peña, Antonio Caso, Erasmo Castellanos Quinto, Alí Chumacero, Salvador Elizondo, Margit Frenk, Federico Gamboa, Joaquín García Icazbalceta, Carlos González Peña, José Gorostiza, Andrés Henestrosa, José López Portillo y Rojas, José Luis Martínez, Carlos Montemayor, Salvador Novo, Edmundo O’Gorman, Manuel José Othón, Anselmo de la Portilla, Emilio Rabasa, José Rojas Garcidueñas, Manuel Romero de Terreros, Juan Rulfo, José Vasconcelos-, decantada en las letras, la crónica y el examen colectivo de una evolución a veces agitada, el itinerario de un país desvelado por mantener vivos y despiertos los recuerdos de sus orígenes, así como la conciencia de una identidad cifrada en las formas de la lengua nacional. La nómina de los más de tres centenares de escritores que han pasado por el espacio de la Academia incluye a los más ilustres escritores, a los más notables lingüistas y estudiosos del país, a los humanistas y poetas eminentes, a los diversos sociólogos, filósofos, dramaturgos, historiadores, periodistas, jurisconsultos, científicos, especialistas en las artes de la comunicación más relevantes de nuestra historia. También destacan como Académicos Honorarios Antonio Alatorre, Rubén Darío, Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco, Octavio Paz y Luis Villoro entre otros.

    Las Memorias de la Academia Mexicana de la Lengua guardan entre sus páginas una herencia invaluable que se alza en la geografía intelectual del país como uno de los lugares clave de la memoria hispanoamericana y mexicana asentada en sus letras. Ahora toca al lector hacer suyas estas voces que vienen del pasado y del presente para interrogarlas, ponderar y renovar su sentido.

    La idea para la publicación de las Memorias de la Academia Mexicana de la Lengua surge de una discusión suscitada por su director don José María Bassoco, al proponer en sesión ordinaria del jueves 22 de junio de 1876 la intervención de la Academia con el fin “de poner un dique a los barbarismos” que circulaban en la prensa de la capital de la República; mencionó como ejemplo el mal uso que se hacía del “dativo de los pronombres” publicados en unos párrafos que leyó del Diario Oficial y citó las voces: violento, merodear y caballerías, según él, frecuentemente utilizadas en un sentido incorrecto. Para el caso sugirió la fundación de un periódico o recurrir a uno de los ya existentes, con el objeto de que una comisión previamente nombrada se encargara de escribir y discernir sobre la materia.

    Don Manuel Peredo manifestó estar de acuerdo con la propuesta y observaciones planteadas por el señor director, pero no en utilizar la prensa para ventilar dichos asuntos, a su parecer la Academia se podría ver envuelta en “polémicas agrias y enojosas”, y con más perjuicios que beneficio. Don Manuel Orozco y Berra y don Joaquín García Icazbalceta respaldaron ese punto de vista. En su turno, don Alejandro Arango y Escandón, después escuchar las opiniones vertidas por quienes lo antecedieron, dijo le parecía más propio que la Academia editara sus Memorias, para cuyo primer tomo, entre otros trabajos ya se contaba con la biografía de don Manuel Eduardo de Gorostiza, escrita por don José María Roa Bárcena; con el Discurso sobre los elementos variables y constantes del idioma español, del cual, el inicio ya lo había leído en sesión ordinaria su autor don Rafael Ángel de la Peña. También estuvo de acuerdo en no recurrir a los periódicos, pues, consideraba que en las Memorias cabrían las críticas señaladas por don José María Bassoco, sin necesidad de citar las fuentes en que aparecen dichas voces o frases incorrectas, de este modo se evitarían posibles ataques a la institución; sugirió a los demás académicos no comprometerse ni dar respuesta de forma individual, sino de manera colegiada, siempre que la Academia así lo considerara pertinente y de acuerdo a las circunstancias especiales del caso.

    Don Rafael Ángel de la Peña propuso incluir en las Memorias “la exposición de los vacíos y contradicciones que se notan en la Gramática de la Real Academia”, cito algunos ejemplos que no se relación en el acta respectiva. Se acordó en esa misma sesión que la Academia publicaría sus Memorias, no sin antes determinar la forma y demás condiciones de la publicación, así como los medios de costearla. Asunto que se trató en sesión de 3 de julio de ese mismo año, en la que se convino debían imprimirse en el mismo formato que las de la Real Academia; en papel de buena calidad y tipos claros; que las Memorias no solamente incluirían trabajos filológicos, sino también de materiales para la historia literaria de México, como biografías de escritores, etc. Se encomendó al secretario don Joaquín García Icazbalceta escribiera a manera de prospecto un texto introductorio al primer tomo en el que tratara sobre la fundación y trabajos de la institución; en él agrega, que uno de los principales objetivos de la publicación sería el de recoger en sus páginas las actividades de carácter intelectual encomendadas a cada uno de sus miembros de número, correspondientes, honorarios e invitados; todo ello con la finalidad de contribuir a la formación de una: “Biblioteca de Escritores, y no estando á nuestro alcance darla de una vez en cuerpo, procuraremos acopiar materiales biográficos y bibliográficos que sirvan al que más adelante escriba la historia de nuestra literatura”.

    En sesión del 12 de julio de 1876, el secretario puso a consideración del pleno de la Academia el presupuesto para la edición de las Memorias presentado por las imprentas de Ignacio Escalante y Francisco Díaz de León; por la calidad del papel, cuyo consto ascendía a $11.50 por cada ocho páginas, es decir por cada pliego en 4°, con tiro de 300 ejemplares fue aceptado el presentado por Díaz de León, en cuyo taller fueron impresos los primero tres tomos de las Memorias, 1876-1878, 1880-1884 y 1886-1891; el cuarto correspondiente a los años 1895-1897 estuvo a cargo de la Oficina Tipográfica de la Secretaria de Fomento; el quinto, se editó en la Tipografía y Litografía “La Europea”, de J. Aguilar Vera, en 1905 y el sexto de esta primera etapa 1906-1910 se imprime en la Tipografía de la Vda. de F. Díaz de León, en 1910. Con respecto a la periodicidad de su publicación, que por su tipo preferentemente debía ser anual, quedaba un tanto cuanto incierta, pues debía sujetarse, además de contar con los textos para cada cuaderno, a tener los recursos económicos para su impresión. Durante el siglo XIX, por lo menos en México era común editar por entregas cierto tipo de publicaciones, en especial las de género novelístico y literario, con el consabido inconveniente, que si no se estaba al pendiente de la aparición de cada uno de los fascículos o estar suscrito se corría el riesgo de quedar trunca la colección.

    Don Joaquín García Icazbalceta, secretario de la Academia anunció en sesión ordinaria de 22 de septiembre de 1876 que ya habían sido impresos los primero once pliegos de las Memorias, el mismo secretario cuestionó sobre el título que debían llevar dichas Memorias, y finalmente se determinó que llevara el nombre de Memorias de la Academia Mexicana, correspondiente de la Real Española; título que conservó hasta el tomo 6 impreso en 1910 por la Vda. de Díaz de León, en los tomos 7 y 8 editados en 1945 y 1946 respectivamente en los Talleres Gráficos Número 1 de la Secretaría de Educación Pública, el título varía brevemente al suprimirse la palabra “Real” quedando como Memorias de la Academia Mexicana, correspondiente de la Española, el cual conservó hasta el tomo 20; del tomo 21 al 26 el título cambió por el de Memorias de la Academia Mexicana; del tomo 27 impreso en 2004 al 33 impreso en 2010 el título es: Memorias de la Academia Mexicana de la Lengua. Se anexa relación cronológica de ellas, en la que se indica el número de tomo, entre corchetes el período de actividades de la institución y entre paréntesis el año de edición desde el primer tomo 1876 hasta el último número 33, impreso en 2010.

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    Manual de usuario

        CRONOLOGIA



    Tomo I
    [1876-1878], (1876); [2ª ed. 1975]. No. 6

    Tomo II
    [1880-1884], (1880); [2ª. ed. 1975]. No. 7

    Tomo III
    [1886-1891], (1886); [2ª ed. 1975]. No. 8

    Tomo IV
    [1895-1897], (1895); [2ª ed. 1975]. No. 9

    Tomo V
    [1905], (1905); [2ª ed. 1975]. No. 10

    Tomo VI
    [1906-1910], (1910); [2ª ed. 1975]. No. 11

    Tomo VII
    [1945]; [2ª ed. 1975]. No. 12. Historia de la Academia.

    Tomo VIII
    [1946]. La obra personal de los miembros de la Academia

    Tomo IX
    [1905-1925], (1954), Jus

    Tomo X
    [1923-1931], (1954), Jus

    Tomo XI
    [1932-1939], (1955), Jus

    Tomo XII
    [1947], (1955). Homenaje a Miguel de Cervantes en la Academia

    Tomo XIII
    [1939-1950], (1955), Jus

    Tomo XIV
    [1950-1954, (1956), Jus

    Tomo XV
    [1954-1956], (1956), Jus

    Tomo XVI
    [1957], (1958), Jus. Inauguración de la sede de la Academia y Homenaje a Alejandro Quijano

    Tomo XVII
    [1958-1960], (1960), Jus.

    Tomo XVIII
    [1960-1962], (1966)

    Tomo XIX
    [1963-1964], (1968)

    Tomo XX
    [1965-1968], (1973)

    Tomo XXI
    [1969-1972], (1975)

    Tomo XXII
    [1973-1975], (1976)

    Tomo XXIII
    [1875-1975], (1985). Centenario de la Academia

    Tomo XXIV
    [1976-1980], (1989)

    Tomo XXV
    [1981-1987], (1995)

    Tomo XXVI
    [1988-1996], (1998)

    Tomo XXVII
    [1997-1999], (2004)

    Tomo XXVIII
    [2000], (2007)

    Tomo XXIX
    [2001], (2009)

    Tomo XXX
    [2002-2003], (2010)

    Tomo XXXI
    [2004], (2010)

    Tomo XXXII
    [2005], (2010)

    Tomo XXXIII
    [2006-2007], (2010)

    Tomo XXXIV
    [2006-2007], (2012)

    Tomo XXXV
    [2006-2007], (2012)